La marea roja por la vida empapa a la prensa y salpica a los políticos

forum_libertasMiles de personas y ni un incidente para defender el “derecho a vivir”; los medios, impactados

Fueron (fuimos) muchos miles este domingo 29 de marzo en Madrid, en la calle de Alcalá, empezando en el Ministerio de Igualdad (“igual dá, abortá que no abortá”, dicen que dice la ministra Aído) y en caminata hasta la plaza de Neptuno.

Los organizadores gritaron “somos medio millón”, llevados quizá por un comprensible entusiasmo. Yo iba en la cola y no tenía una buena visión del total, pero las fotos aéreas y mi experiencia allí apuntan a unos 25.000 o 30.000 asistentes. Por ejemplo, el Manifestómetro (una web pro-aborto), calcula bastante razonablemente unos 22.000 asistentes, pero no cuenta los que iban por el centro del paseo, entre los árboles, que eran muchos, especialmente las familias con niños pequeños que tendían a quedarse atrás. Unos 25.000 asistentes no es absurdo; 30.000 tampoco.

Era, en cualquier caso, toda una multitud. Alegre, tranquila, festiva, y sobre todo, joven. Mucha, mucha gente. Tan alegre y tan joven que ha molestado mucho a las autoridades socialistas. La secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, Elena Valenciano, es una de ellos. Conocida por su vocabulario chabacano (su blog está lleno de comentarios como “mi cojonudo equipo”, “va de puta madre”, etc…) y por su anticristianismo (se burlaba de la Pasión de Cristo y sus sufrimientos hace no mucho), admite ahora, muy molesta, que “las tías de Provida están buenísimas”.

Es cierto, las chicas de 14,15, 16 y 17 años fueron las protagonistas absolutas, con su alegría y amistad (que es lo que da belleza a cualquier mujer) de la manifestación. Ellas llevaban la pancarta con el lema: “Aído, deja a las niñas de 16 años en paz”. Una explosión de juventud, y más si las comparamos con las venerables cincuentonas furiosas que se visten de fucsia para las manifestaciones del feminismo pro-aborto.

Otra cosa que ha molestado mucho a los abortistas (según se ve en los comentarios indignados de la prensa progubernamental) es la presencia numerosa de niños. Varios periodistas lo reconocían: “muchas familias con tres niños o más”. Yo y mi mujer fuimos con los tres que tenemos. Y como nosotros, miles de matrimonios. Los cristianos y los provida no salvarán a los niños y a los jóvenes sin ellos, sin su participación: niños y jóvenes son los protagonistas activos, constructores del futuro. En una sociedad del hijo único, mimado y narcisista, esto resulta profundamente contracultural. Es decir: alternativo de verdad.

Elena Valenciano es un ejemplo de lo que molestan los cristianos y los provida cuando salen de su local y cometen el pecado de salir a la calle: “hacen bastante el ridículo porque no les sigue nadie”, dice la diputada socialista, que no habrá visto las fotos aéreas de la muchedumbre de rojo. “Lo único que nos proponen, en realidad, es un mundo sin sexo”, destaca la diputada del PSOE, que quizá no sabe de donde vienen los niños que se manifestaron con tanta alegría.

“Se han infiltrado en algunas cofradías de la Semana Santa, promoviendo una campaña de lazos blancos en las capuchas”, se escandaliza: y es que a este gesto del lazo de las cofradías de Córdoba, de Alcalá y de Madrid se han sumado ahora las de Segorbe-Castellón. Parece que nadie ha explicado a la diputada que la Semana Santa es la denuncia de la ejecución injusta de un Inocente… para enseñar a los hombres que Dios no admite esa injusticia ni la matanza de inocentes.

¿He dicho que la multitud era alegre, festiva y joven? Hay que repetirlo una y mil veces. Hay una foto impresionante, de Cipriano Pastrano, en las páginas 14-15 de La Razón del lunes (por desgracia, solo en papel) que resume lo que fue aquello: en el centro, la joven doctora Gador Joya, alma de la campaña “Derecho a Vivir”; ella es madre de tres niños adoptados, pero extiende los brazos con entusiasmo, como si abrazara a todos sus hijos, a toda la muchedumbre que ha venido a defender la vida. A su lado, sin protagonismos, la actriz Pilar Soto, ella misma una conversa a la fe, sirviendo al encuentro como presentadora. Les rodea un mar de chicas jóvenes, camisetas rojas con el corazón de “Derecho a Vivir”, sonrisas alegres, brazos alzados, y un lema: “No existe el derecho a matar; existe el derecho a vivir“.

El seguimiento de la prensa ha sido enorme: ABC y La Razón fueron “calentando” el encuentro; durante la manifestación se regalaron ejemplares de ediciones especiales de La Razón y de Gaceta de los Negocios. La prensa zapaterista (Público, El País) no tuvo más remedio que hacerse eco. Con profusión.

La primera crónica de El País fue asombrosamente positiva. Aparecían dos chicas jóvenes con argumentos claros y directos:

Yo nunca abortaría, en todo caso lo daría en adopción“, decían dos niñas bien arregladas. “El aborto es un asesinato, aunque te violen no es el niño quien tiene la culpa“.

Estos testimonios de chicas jóvenes desaparecieron en la segunda crónica, de distinta autoría, que tampoco fue muy contraria a la manifestación (aunque llamaba “antiabortistas” a los provida y considera “costosa” la “campaña del lince”, que en realidad estuvo tirada de precio: costó menos que una semana en una TV y toda España se ha enterado de ella). Tampoco fue muy deformadora la primera crónica de Público, el diario del millonario marxista Jaume Roures (él dice ser marxista), aunque abuse de la etiqueta “ultracatólicos”, que reparte simplemente a cualquiera que sea provida o esté de acuerdo con el Catecismo.

¿Por qué no hubo manifestaciones con el PP? Respuesta: las hubo y las ocultasteis

La ministra Bibiana Aído, el mariachi vicesecretario general del PSOE, Pepiño Blanco, y el ministro Bernat Soria (uno de los 17 científicos españoles que declaran no saber qué es un ser humano, frente a los 1.700 del “Manifiesto de Madrid” que lo tienen muy claro) están ahora repitiendo un mantra: ¿por qué no hubo manifestaciones contra el aborto en los años del PP?

La respuesta es: sí las hubo, y muchas, pero eran pequeñas, porque los medios afines al PSOE no sacaban el tema y los del PP tampoco les daban cancha. Además, aunque durante los años del PP la Iglesia habló con claridad en defensa de la vida (y el PP la ignoró sistemáticamente), los católicos no se dieron cuenta de su capacidad de sacar gente a la calle hasta el 2005, con la manifestación en defensa del matrimonio, que bebía de una experiencia anterior: la visita del Papa Juan Pablo II a Cuatro Vientos en 2003 y los cientos de miles de jóvenes y miembros de movimientos que acudieron. Igual que hasta hace un mes la Iglesia no sabía del poder simbólico y organizativo de las cofradías, tampoco hasta 2003 conocía su fuerza movilizadora del laicado.

Sin embargo, además de la labor constante y meritoria de los grupos provida durante décadas, la jerarquía sí criticó con fuerza al PP por sus leyes anti-vida, difundiendo numerosos documentos la Conferencia Episcopal:

El aborto con píldora también es un crimen”  (18 de Junio de 1998), contra los abortos con píldora RU-486 que aprobó el PP

– “Ante las próximas elecciones generales” (17 de febrero de 2000): “Respeto sin fisuras a la vida, desde su inicio a su fin natural. El aborto en cualquiera de sus formas y la eutanasia no pueden ser defendidos en conciencia. Apoyo claro y decidido a la familia fundada en el verdadero matrimonio, monogámico y estable”

– “La píldora del día siguiente, nueva amenaza contra la vida” (27 de abril de 2001): “Permitiendo la venta de la “píldora del día siguiente”, la autoridad pública abdica de nuevo de su gravísima  responsabilidad de tutelar siempre la vida humana. Es incluso posible que con esta autorización el Gobierno entre en contradicción legal con la actual legislación despenalizadora del aborto”

– “La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad” (larga y detallada Instrucción Pastoral del 27 de abril de 2001) :  “Esta desvalorización social [de la vida humana, ver los niños como amenaza] tiene una trágica consecuencia en la legislación de nuestro país. Si el inicio de ello fue la despenalización del aborto, un ejemplo patético es el caso de los embriones sobrantes de la Fivet considerados “material” de deshecho. […] No nos referimos sólo a la Ley despenalizadora del aborto que, además, lamentablemente, en su interpretación y aplicación por distintos gobiernos y administraciones, resulta ser una verdadera legalización que posibilita en la práctica el aborto libre. Son preocupantes también algunas sentencias del Tribunal Constitucional sobre la protección legal que se ha de dar a los embriones humanos.”


Una reforma para mejor, pero muy insuficiente” (del 25 de julio de 2003, critica la ley de Reproducción Asistida del PP)

Ni plazos ni leyes de 1985: ¡abolición del aborto!

Una de las grandes virtudes de la manifestación de “la marea roja” ha sido oponerse a TODO aborto. Nada de matizaciones. Fue una manifestación contra el aborto en sí, fue una petición de abolir el aborto como se abolió la esclavitud.

Eso enfurece a Aído que repite “el debate ya se hizo hace 25 años”. Pero es que la mayoría de los manifestantes era unos críos o no habían nacido hace 25 años. Y, además, no se hizo debate entonces: no existían las imágenes de ultrasonidos que tenemos hoy. Tampoco hubo referendum. Tampoco existían los avances ginecológicos actuales que hacen increíble el supuesto de “riesgo para la vida de la madre”. Ni hablar de la maravillosa cirugía fetal que hoy se hace.

Y, por supuesto, se demostraron falsas las dos mentiras con las que se aprobó: que miles de mujeres morían en España por aborto ilegal (3.000 cada año, decía El País Semanal el 3 de octubre de 1976… nunca se encontraron sus cadáveres, porque no existían) y que “con más anticoncepción no habrá casi abortos, es para casos extremos”, mentira evidente: en 1986, recién despenalizado el aborto, hubo 47.000 abortos; ahora hay 112.000; y eso que hemos pasado de menos de un 50% de uso de anticonceptivos en 1997 a más de un 80% en 2006, y que hay píldora (abortiva) del día después desde 2001. Hoy nadie se cree que los adolescentes no sepan de donde vienen lo niños.

Ha sido la primera manifestación grande contra esta ley del aborto. Vino precedida por encuentros de oración en las parroquias, procesiones por la vida (de varios miles de personas en Murcia, a modo de despedida del obispo Reig, que se va a la muy activa diócesis de Alcalá de Henares), fue acompañada por grandes encuentros en Granada, Zaragoza, y otros más pequeños (y meritorios) en docenas de ciudades. La web de www.hazteoir.org recoge fotos y crónicas de casi todos ellos. Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir y uno de los responsables del gran éxito del encuentro, anunció que habría más.

Y aquí está el reto. Porque el domingo la Iglesia aún no estaba movilizada. Esta era una manifestación “aconfesional”. No había casi familias neocatecumenales. Mucha gente cristiana estaba en retiros de cuaresma o preparando procesiones de Semana Santa. No se anunció en las parroquias. No hubo convocatoria oficial de los obispos. Ni tampoco del Foro Español de la Familia. Y ni hablar de los colegios católicos, por supuesto. Solo era Madrid y congregó más de 20.000 personas con cierto apresuramiento. Era un primer ensayo.

Las siguientes serán más grandes. Si los obispos activan a los movimientos, si las órdenes religiosas deciden apostar por la vida e ir con el pueblo, si las cofradías cobran conciencia de su responsabilidad en defensa de la vida, puede haber una manifestación de 1 millón de personas o más. Pero de las de verdad. Y el mundo entero verá esa ola roja, de sangre y vida.

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