¿Kikos o neocatecumenales?

                                                    Quaestio quodlibetalis XV.VATICAN-POPE-NEOTECHUMENAL WAY En los últimos días, he leído varios comentarios de miembros del Camino Neocatecumenal que protestaban porque otras personas les llamasen “kikos”. Me ha parecido una buena idea reflexionar un poco sobre esta cuestión. Empezaré diciendo que, aunque pertenezco a una Comunidad Neocatecumenal, no tengo ningún puesto de responsabilidad en el Camino, así que lo que voy a decir es sólo mi opinión, muy probablemente equivocada.

Lo primero que se suele señalar sobre ese nombre de kikos es que al propio Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, no le gusta. ¡Claro! Me preocuparía mucho que le gustara, la verdad. Muéstrame a un cristiano al que le guste que la atención se fije en él en lugar de en Cristo y te mostraré a alguien que tiene que volver al primer curso de humildad cristiana.

 

El uso de nombres como éste no tiene, sin embargo, nada de extraño. A menudo, el nombre de un grupo recuerda el de la persona concreta que fundó ese grupo. Los franciscanos fueron bautizados por San Francisco como Hermanos Menores o Fratres Minores, pero apenas nadie conoce hoy ese nombre. Los dominicos son la Orden de Predicadores, pero su nombre popular recuerda a Santo Domingo de Guzmán, que los fundó. Lo mismo sucede con los religiosos camilos o lasalianos o con las religiosas vedrunas. En otros casos, el nombre se debe a algo aún más circunstancial: el lugar donde empezó la fundación, como en el caso de cistercienses, cartujos o camaldulenses.

¿Por qué sucede eso? Simplemente, porque, a menudo, los nombres descriptivos son demasiado complicados. Por ley del mínimo esfuerzo. Recuerdo una señora muy sencilla que decía: “Somos neocaticum… neocatecolu… Bueno, un nombre muy raro, pero nos llaman kikos que es más fácil”. En nuestro caso, además, los nombres alternativos que se usan no son muy apropiados. No es adecuado decir que somos “neocatecumenales”, porque se trata de un adjetivo y no un nombre. Tampoco el nombre de neocatecúmenos es apropiado, porque, de hecho, el catecumenado o neocatecumenado sólo es parte del Camino y no su totalidad. En realidad, yo diría que lo que somos es “hermanos que caminan en una comunidad neocatecumenal”, nombre que, evidentemente, es demasiado largo para utilizarlo habitualmente.

Existe una segunda razón, en mi opinión, para que a multitud de grupos, congregaciones y órdenes de la Iglesia se les dé el nombre de su fundador o del lugar donde nacieron. Esta razón estriba en el reconocimiento de algo esencial para el cristianismo: la fe cristiana no es una filosofía. Dios ha entrado en la Historia. Dios se implica en la vida de personas concretas y actúa con ellas y por medio de ellas, a pesar de su debilidad. Los Evangelios recogen en varias ocasiones las listas de los doce apóstoles, con sus nombres y a veces incluso sus apodos. La Iglesia de Cristo no cayó hecha del cielo, sino que se llama Iglesia Católica y Apostólica porque se fundó sobre esas doce personas concretas, con sus defectos y su amor por el Señor. No es extraño, pues, que los grupos católicos recuerden en sus nombres a las personas concretas que Dios utilizó para formarlos.

¿Es eso una forma de “adoración al líder”? No nos engañemos, podría serlo. Los seres humanos, dañados por el pecado original, tenemos la tendencia de convertirlo todo en ídolos. Es una tentación que tenemos que tener en cuenta. Sin embargo, disponemos de una estupenda vacuna contra esa tentación: el grandísimo regalo que Dios nos ha hecho con su Iglesia. La Iglesia universal es mayor que cualquier grupo que haya en su seno. La Fe, la Escritura, los sacramentos o el ministerio jerárquico no fueron entregados por Cristo a grupos particulares ni a sus fundadores, sino a la Iglesia Santa, Católica y Apostólica. Es la Iglesia la que forma el Cuerpo de Cristo y ya sabemos lo que le pasa a un miembro que se separa del cuerpo: inevitablemente se muere.

Considerado como debería considerarlo todo un cristiano, con los ojos de la fe, el nombre de kikos nos debe llevar a mirar más a Dios. Es verdaderamente increíble que Dios, para hacer una obra suya, haya elegido a una vasija de barro como Kiko Argüello, a quien hemos visto discutir como los demás y confesarse como los demás y que ha cantado con nosotros esas frases del salmo 50: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad. Por tu inmensa compasión, borra mi culpa”.

También se señala, a veces, el matiz despectivo o insultante que pueda tener el término kikos cuando lo usa la gente. No siempre es el caso, pero admito que a veces puede ser así. Pues bien, tampoco en esto somos los primeros. Algo similar les sucedió a los dominicos, cuyo nombre se convirtió en despectivo, porque, en latín, suena a “Domini canes”, es decir, los perros del Señor. Ellos, en lugar de ofenderse por ese apodo, lo aceptaron gustosos, considerando que era un honor que se les considerase sabuesos de Dios. Además, lo relacionaron con un sueño que había tenido, Juana de Aza, la madre de Santo Domingo, cuando estaba embarazada de él: un perro que llevaba en su boca una antorcha. Este perro simbolizaba a Santo Domingo, que iba a predicar la fe para iluminar al mundo. Por lo tanto, ¿cómo iban a ofenderse los dominicos porque a ellos también les llamasen perros del Señor?

A este respecto, me parece estupendo algo que dice Carmen Hernández muchas veces. Kiko, en italiano, significa grano (en esa lengua se escribe chicco). Y cualquier cristiano, al oír hablar de granos, recuerda las palabras de Cristo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto, pero si muere, da mucho fruto”.

En cierto modo, ese nombre de kikos que nos dan, lo que debería hacer es recordarnos que estamos llamados a dar la vida, como granos de trigo, al igual que Cristo. Y, por lo tanto, como él y por causa de él, estamos destinados a ser “despreciados, desechos de las gentes, maltratados, ante quienes se esconde el rostro”. ¿Es esto masoquismo? No, es simplemente, la misión del que predica el Evangelio: Mientras nosotros morimos, el mundo recibe la vida.

Kikos, neocatecumenales, catecúmenos, neos, caminantes, hermanos de una comunidad neocatecumenal… ¿qué importa, mientras Cristo sea predicado? Ay de mí, si no anunciase el Evangelio.

http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/ikikos-o-neocatecumenales#more4077VATICAN-POPE-NEOTECHUMENAL WAY

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  • josemanuel

    ¡No tengas miedo a la entonación que utilicen al dirigirse a ti, hermana de los kikos!, la misma entonación que no te gusta la podrán utilizar con cualquier sustantivo que empleen. No te quejes de esto, ¡qué vas a dejar para cuando llegue la cruz! Los hermanos y hermanas del Camino somos un grupo no sólo eclesial, sino también social y necesitamos, por exigencia de la comunicación humana, un nombre a modo de gentilicio que defina la pertenencia referencial al conjunto de sus miembros activos, cara a la identificación inmediata y cómoda en el habla corriente (economía de la lengua). Para eso están, en infinitud de casos, los nombres subordinados al propio y oficial. Esto creo que no se ha hecho desde dentro, como tampoco se habrá echado en falta, porque siempre se encarga de ello el pueblo. Por eso estoy de acuerdo en que el alias “los kikos”, como tal apodo, se puede admitir si no te escandalizas de la aclaración siguiente: se trata de un apellido más de los muchos que podemos tener los cristianos. No nos pase como al chico aquel que moceaba hace taitantos años en un pueblo de cierta campiña geográfica al que una vez alguien le llamó “individuo”, cosa que le cayó fatal y se le notó en la cara. Consiguió con ello que los amigos, al dirigirse a él, le dijeran alguna que otra vez como en broma: “¡Oye individuo!” A lo que siempre respondía como un resorte: “No me llaméis individuo que se me va a quedar” ¿Qué consiguió con ello?, ¿cómo crees que se le conoce hoy, después de tantos años, en el pueblo aquel a nuestro amiguete?, ¿cómo le llama la gente?: ¡“El Individuo”! Te invito a que contemples la pluralidad de nombres que tenemos los cristianos como una riqueza de la Iglesia, pues no es de otra manera. Además, experienciamente me gustaría añadir que al escuchar el soniquete “los kikos” ?refiérase a mi o no?, aprovecho como tú, hermana Charo, para ensalzar el nombre que dieron por primera vez en Antioquía a los seguidores del Maestro (Hch 11,26). Sin embargo, no me parece adecuado el uso coloquial del término “catecumenales” o “neocatecumenales” por lo argumentado en nuestro artículo; ni tampoco propondría el empleo de otras sustantivaciones semejantes extraídas del nombre propio y oficialmente reconocido de nuestra entidad eclesial; como tampoco creo que me gustara otro nombre que se le pudiese ocurrir a ningún genio del léxico: desglosándolo de aquello que hacemos. Somos una realidad naciente y renaciente en la Historia de la Iglesia. Dejemos que sea la misma historia quien de un modo u otro nos denomine, eso es de menor importancia. Nadie derribará y ningún maestro rebasará jamás el Nombre de aquél que está-sobre-todo-nombre: Cristo, Jesús, Señor Nuestro. (Flp 2,9).

  • lacayoadela@yahoo.es

    Pues no somos Kikos, pq no lo seguimos a el, ni doctrina alguna dictada por kiko, seguimos al Rey de Reyes; Dios y estamos en un camino que nos conduce a la vida eterna

  • Cuando a mi me dicen ¡¡ah, tu eres de los kikos¡¡ yo, sin entrar en polémicas, simplemente respondo: “no, yo soy de comunidades neocatecumenales, cuyos iniciadores son…, que es un carisma más dentro de la Iglesia” La Paz.

    Mensaje para Evis: El artículo no lo he escrito yo, sino Bruno, el enlace lo tienes al final. Un saludo.

  • Evis de Guerrero

    HOLA CHARO LA PAZ CONTIGO!!! … este articulo me anima a opinar, todo lo que dices alli me instruye de alguna forma… en venezuela no se conoce el camino por los “kikos” solo “camino neocatecumenal” o “catecumenos”, y si he visto algunas opiniones de españa y obviamente es allí donde se refieren a “los kikos”…. aqui en Vzla. se que cuando se refieren a los catecumenos nos llaman locos o fanaticos y hasta los mismos sacerdotes… como la vez? claro! no los culpo… no conocen el camino… pero que importa como nos llamen!!!… YO SI QUIERO ENLOQUECERME POR CRISTO y cual es el problema! ya deberiamos estar libres en Cristo o por lo menos no debería afectarnos en nada como nos llamen… no seguimos personas, ni nombres estamos precisamente caminando juntos como iglesia como hermanos en Cristo…

  • sanber01

    buen articulo…..que importa como nos llamen ….los que lo digan por ofender pues que importa…..creo y esto segura que lo que no es perseguido no es bueno y nosotros si que somos perseguidos ……y que sea para la gloria de Dios …finalmente somos extranjeros en este mundo y netamente destinados a volver al cielo…por eso si debemos preocuparnos …..

  • Mantonia

    Ciertamente que el termino de “kikos” es lo de menos; pero yo ” no soy ni de Pablo ni de Apolo ni de Kiko “, sino de Jesucristo. Y creo que esto hay que dejarselo muy claro a la gente. No porque nos moleste el termino “kiko”, sino porque simplemente no es cierto. Ademas es la mejor manera de no idolatrar a una persona y de ponerla justo en el lugar que le corresponde, como los apostoles estuvieron en el suyo. La mayoria de las veces el fanatismo y la idolatría no lo fomentan los lideres o fundadores sino los seguidores que los endiosan olvidandose que el origen medio y fin de todo es Jesucristo, no ellos. Pongamonos cada uno en nuestro sitio, los pies en el suelo y vivamos la realidad de la misión que todos tenemos como cristianos: Kiko la suya y yo la mia.
    Otra cosa; supongo que “kiko” en otro idioma que no sea italiano (chicco) significará otra cosa que no será precisamente “grano”. No ricemos tanto el rizo y tratemos a nuestros catequistas como lo que son: personas normales y corrientes tocadas por Dios e inspiradas por el Espiritu Santo que son nuestros Padres en la Fe. Amémosles y respetémosles pero no los endiosemos porque los matamos

  • oscar

    En mi parroquia nos dicen catecomelones, por los ágapes.
    Lo de Kikos no se usa aquí en costa rica, creo que el que mas usan es las comunidades del camino o los catecúmenos.