Las novedades de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011

santiagociervannLas Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), que se celebrarán en agosto de 2011, deparan sorpresas, que en esta entrevista comienza a revelar Santiago de la Cierva, su director de Comunicación.

Yago, como todos le conocen, fundador y director –hasta hace poco– de la agencia televisiva «Rome Reports«, desde 1999 es profesor del famoso curso «Comunicación de crisis» que imparte en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma.

En esta entrevista concedida a ZENIT, confiesa que lo primero que le vino a la mente cuando el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, le propuso esta nueva misión fue: «¿es que no hay nadie más?».

Pero, bromas aparte, afirma que «este tipo de cosas no hay que pensarlas mucho, es un tren que pasa. Alguien te dice: ‘sube’ y, con un poquito de fe, uno se da cuenta de que, aunque te complica la vida, aunque evidentemente no hay noches libres, no hay fines de semana y no hay vacaciones… en el fondo te das cuenta de que vale la pena».

Para este profesional de la comunicación, esta experiencia será «una aventura fantástica. Todo el pelo se me va a poner blanco, pero va a valer la pena porque está muy en el corazón de la Iglesia y la juventud no tiene mucha oportunidad de decir ‘la iglesia es mía’. Parece que se les tiene que decir todo. No toman la palabra, no toman la iniciativa. Y creo que éste es un gran modo de movilizar a la gente joven e incluso a los que no son tan jóvenes».

¿Qué valor añadido tendrá Madrid 2011 respecto a las anteriores JMJ?

Madrid 2011 no va a tener nada nuevo respecto a las demás ediciones salvo el sitio, el momento histórico, las ganas de hacerlo muy bien, todo lo que lleva consigo hacerlo en un país como España, que tiene dos mil años de cristianismo y que hasta las piedras rezuman la fe, rezuman una tradición multisecular. Eso es lo que va a hacer de Madrid 2011 una Jornada Mundial muy especial.

Teniendo en cuenta que estamos en Europa, al final de Europa pero estamos todavía en Europa, calculamos que vendrán más de un millón de personas. Probablemente intentaremos llegar a lo que pasó aquí en Roma, en el año 2000, pero no depende de nosotros.

Creo que lo particular de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid va a ser precisamente el que tiene lugar en un país que ha sido siempre fiel a la Iglesia católica. Es un país que ha transmitido la fe a muchos continentes, la mayoría de los católicos de todo el mundo hablan español precisamente porque han sido evangelizados por españoles y nos gustaría recuperar ese espíritu misionero. A veces se piensa que los misioneros eran gente mayor, que iba a predicar fuera, y no, los misioneros eran gente de menos de 25 años. Nos gustaría recuperar ese espíritu y presentarlo a los jóvenes de hoy.

Otra característica de la Jornada Mundial de Madrid van a ser las redes. Por primera vez vamos a tener una Jornada Mundial de la Juventud en la que realmente el instrumento fundamental de comunicación va a ser Internet, van a ser las redes sociales, no solamente como información sino también como comunicación, para crear comunidades.

En Sydney ya se empezó, pero creo que esto va a ser la explosión. Explosión también de nuevas tecnologías. En 2011 probablemente casi todos los que vengan tendrán teléfonos de nueva generación. Será muy fácil estar en contacto, recibir las informaciones, aprovechar el teléfono, las terminales para recibir las traducciones de las palabras del Santo Padre, los mensajes de organización, etc.

En Sydney los jóvenes recibieron mensajes del Papa en sus teléfonos móviles. ¿Se espera alguna sorpresa de este tipo en Madrid?

No me puedo comprometer a que el Papa mande mensajes a la gente. Lo vamos a intentar, pero eso es algo propio del Santo Padre. Acabamos de ver cómo el Santo Padre ha empezado a utilizar Facebook para estar en contacto con los jóvenes y esto es solamente el inicio.

Evidentemente no podemos pedir al Santo Padre que esté conectado dos horas al día para ver si puede responder personalmente. No es su misión, no tiene tiempo y le pedimos otras cosas. Pero de ahí se va al siguiente paso: que toda la Iglesia católica utilice las redes sociales como un instrumento fundamental, no sólo para transmitir la fe sino para vivirla mejor, para conocerla mejor, para crear comunidad.

Crear redes sociales es crear grupos sociales y a veces tenemos poco tiempo. Y, sin embargo, gracias a las redes sociales podemos estar en contacto y practicar la fe de otro modo más virtual pero también real.

¿No existe el riesgo de que la Jornada Mundial de la Juventud se convierta en tres días de fiesta y después se olvide hasta la próxima celebración, que no haya continuidad?

En Madrid vamos a intentar seguir el ejemplo de Sydney y las anteriores, pues la organización tenía presente que la Jornada Mundial no es un punto de llegada sino un punto de salida. Un punto de partida y eso es muy importante, porque la Jornada Mundial en el fondo no es más que una fiesta que convoca el Santo Padre para todos los jóvenes católicos y no católicos, cristianos y no cristianos, pero con un interés por valores transcendentes y que quieran como meterse en una casa ajena y decir: «vamos a ver cómo se vive aquí. Esta gente, parece contenta. Está alegre. Se lo pasa bien y ¡reza!… esto parece una contradicción».

De eso se trata: la Jornada Mundial es una fiesta y todos los jóvenes y los mayores que hemos organizado fiestas sabemos que hay cosas muy importantes como el sitio, la hora, la música, lo que se come… pero lo más importante en una fiesta son los invitados. Si uno acierta con los invitados, el éxito de la fiesta está asegurado. Y lo mismo sucede con la Jornada Mundial. Van a ser días de fiesta, sí, pero vamos a intentar que haya de todo.

Que haya vida de piedad, que haya adoración eucarística, que haya catequesis, que haya cultura, que haya diversión…, que haya de todo, porque los jóvenes como los mayores, no podemos pasar catorce horas rezando. Va a haber absolutamente de todo. Doctrina eucarística y aprendizaje de la doctrina cristiana y vamos a intentar que se conozca la fe a través de la cultura española.

¿Cual podríamos decir que es el reto a nivel comunicativo?

El reto es responder a las expectativas de la gente. Y las expectativas son muy altas. Tenemos que llegar a tres tipos de público distinto.

Hay un primer público compuesto por los que van a venir a la Jornada Mundial y con la comunicación tenemos que prepararles para que vengan a lo que tienen que venir, para que luego no se lleven ningún disgusto sino todo lo contrario. Y para que una vez que estén allí todo funcione bien. Hay que tener en cuenta que aunque lo espiritual es lo importante, si luego no te han dado de comer, si no has conseguido dormir o has tenido que caminar de una manera exagerada, lo espiritual pierde fuerza.

Hay un segundo público, muy importante: muchísimos jóvenes que querrían venir y no podrán venir y lo seguirán por la televisión, por las redes, por Internet, por la radio… Tenemos que pensar también en ellos y para eso vamos a ver cómo conseguimos que toda la trasmisión sea una trasmisión que casi te meta dentro.

Y hay un tercer público, muy importante que son las personas que ni han ido, ni tienen ningún interés por ir, pero que tienen curiosidad por ver qué pasa, qué hace un millón y medio de jóvenes en Madrid, cómo viven, para qué están allí, qué se les ve en la cara. Se preguntan: «¿están contentos? ¿Están alegres? ¿Ayudan a los demás? ¿Dedican tiempo a echar una mano en la parroquia o a dar de comer en un asilo de ancianos o hacer de payasos con niños que están enfermos?…».

Eso para nosotros es muy importante porque es la imagen de la Iglesia y vamos a utilizar el rostro más bello de la Iglesia, que son los jóvenes, para explicar y hablar de Jesucristo que está presente en los jóvenes y son los jóvenes los que nos transmitirán la fe.

¿Qué diría a un chico que está dudando en ir a la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid?

A un joven o a una joven que cuando quede poco tiempo se esté planteando el «voy o no voy» lo único que le podemos asegurar es que lo que va a encontrar allí le va a dar muchas respuestas, no todas, a interrogantes muy profundos y que se va a encontrar con gente con la que va a estrechar vínculos que pueden durar toda la vida y que al terminar dirán: «qué pena que hayan sido sólo unos días».

¿Podemos decir que las Jornadas Mundiales de la Juventud son el evento comunicativo más importante de la Iglesia?

Creo que la Jornada Mundial de la Juventud es un evento muy importante para la comunicación de la Iglesia. No sé si el más importante, el segundo, el tercero, porque en el fondo todo lo que tiene que ver con la Iglesia está hablando de Jesucristo y de la eficacia de la Gracia y eso no lo podemos medir. Lo importante es que la comunicación de la Jornada Mundial ayude a tocar el corazón de mucha gente joven –y a lo mejor no tan joven–, que lo ve en televisión.

Por lo tanto, la importancia está clara. Es un evento que organiza el mismo Papa –no es que organice muchos eventos– y, además, es una oportunidad para que se conozca a la Iglesia católica y para que los jóvenes estén en todos los telediarios, en todos los periódicos, en portadas, en revistas o en la red. Por lo tanto, es poner en la arena pública a Jesucristo, a su mensaje, a lo feliz que nos puede hacer si seguimos lo que nos ha dicho. Si es más o menos importante, dependerá de cada uno. Habrá gente a la que le toque el corazón.

miércoles, 03 de junio de 2009
María de la Torre. Zenit.org

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