Luz del mundo

Es una lástima que un libro tan rico como Luz del mundo haya sido promocionado en medio de una falsa polémica. La entrevista, realizada durante breves encuentros en la residencia de Castelgandolfo, recoge, como acertadamente indica Seewald, las opiniones no de un poderoso príncipe de la Iglesia, sino de su principal servidor.

Benedicto XVI es un intelectual y eso queda patente desde las primeras páginas del libro. Pero uno descubre la altura especulativa del pontífice paradójicamente en su sencillez. No muestra improvisación, ni urgencia, ni prisa, porque sabe que se le ha confiado una herencia de la que no puede disponer arbitrariamente.

Tampoco el Papa esquiva las preguntas comprometidas, pero las responde con mesura y sobre todo con visión sobrenatural. Los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, la conferencia de Ratisbona, el levantamiento de la excomunión a los lefebvrianos, los Legionarios de Cristo y el caso Maciel… En la Iglesia, nos dice Benedicto XVI, hay suciedad y pecado, miserias y crisis, pero todo ello no puede observarse desde un punto de vista profano; esta crisis es también una maravillosa ocasión para la purificación. Él, que ha escrito importantes y decisivos ensayos sobre escatología, adopta esta perspectiva para enjuiciar el presente eclesial como un tiempo de adviento, de arrepentimiento y de profundización en la fe.

Al hilo de esto, el pontífice insiste, en línea con sus enseñanzas anteriores al ministerio, en que hay que repensar el mal y el pecado, frente a tanta banalización y sentimentalismo. De ahí que entre, sin complejos, a considerar los novísimos como una verdad que ha de ser recordada y repita que el mal existe y actúa y que la acción humana no es indiferente.

Sin embargo, no puede ser pesimista quien se sabe cooperador de la verdad. Percibe, pues, síntomas de regeneración y da la bienvenida al espíritu creativo del cristianismo actual. Muchos son los que, a pesar de experimentar la fuerza del pecado, se comprometen a vivir decididamente su fe, sin componendas. El cristiano de hoy ha de cargar con la tarea de la nueva evangelización. Existen riesgos –el activismo superficial, por ejemplo–, pero Benedicto XVI apoya las iniciativas que demuestran que la fe en Cristo está viva: en ellas resplandece de nuevo la verdad sobre el hombre.

Nos encaminamos, según Benedicto XVI, a un cristianismo de la decisión y de la responsabilidad individual, en la medida en que la sociedad ha dado la espalda a Dios. Y sostiene que con su magisterio quiere dar prioridad a Dios por encima del curso de la historia, de las modas y los cambios culturales. En este sentido, explica por ejemplo que la liturgia tiene que recuperar de nuevo el significado del culto y servir para que la comunidad eclesial se introduzca en la vida de Cristo, en contra de las tergiversaciones que la han reducido a expresión de la vida de la comunidad.

Además de estos temas, Benedicto XVI justifica su interés por la conciliación de razón y fe y reivindica la necesidad de ampliar los horizontes de la racionalidad más allá del modelo de las ciencias; reafirma su compromiso con el ecumenismo y repasa los hitos del acercamiento de la Iglesia al judaísmo, en el que se han dado pasos significativos en su pontificado. Hay también espacio para algunas confidencias personales, en las que se trasluce la intimidad del Papa con Dios a través de la oración que, como reconoce, le da fuerzas para guiar la barca de Pedro a los ochenta y tres años. Se trata, en definitiva, de un libro imprescindible para conocer al Papa, sus inquietudes, sus desvelos y atisbar los grandes horizontes de la fe católica.

Licht der Welt

Autor: Benedicto XVI Peter Seewald

Herder. Barcelona (2010). 227 págs. 11,90 €. Traducción: Roberto H. Bernet.

Firmado por Josemaría Carabante
Fecha: 24 Diciembre 2010.

http://www.aceprensa.com/articulos/2010/dec/24/luz-del-mundo/

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