Encontrarás dragones (película)

Sinopsis: Robert,  un periodista, está investigando la vida de Josemaría Escrivá, un sacerdote en proceso de beatificación que era de su mismo pueblo. Descubre que hay más puntos de conexión, pues su padre y él estuvieron juntos en el seminario. Seguir indagando supone sacar a la luz dolorosos secretos del pasado, que tuvieron entre otros telones de fondo el de la fraticida guerra civil española.

Opiniones críticas:

[Jerónimo José Martín – COPE]

Esta nueva superproducción internacional —mayoritariamente española— del londinense Roland Joffé (Los gritos del silencio, La misiónLa ciudad de la alegría) recrea libremente la vida de San Josemaría Escrivá de Balaguer durante la Guerra Civil española —al poco de fundar el Opus Dei en 1928—, y la entrecruza con la degradación moral de un imaginario amigo suyo de la infancia, que ha perdido la fe, se ha convertido en un hombre amargado y violento, y ahora actúa dentro del bando republicano como espía de las tropas franquistas.

 

La película ofrece un sólido guión, un generoso trabajo de ambientación, unas interpretaciones brillantes —sobre todo la de Charlie Cox, que da vida a San Josemaría— y una vibrante puesta en escena. De este modo, Joffé afronta la Guerra Civil como metáfora de cualquier conflicto armado y subraya la necesidad de superar la desgarradora inercia ideológica de las dos Españas a través del arrepentimiento y el perdón. En concreto, frente al odio fratricida que generan las ideologías materialistas y ateas —el comunismo, el nazismo y el fascismo—, el filme exalta con inteligencia y emotividad el sentido de la filiación divina, la consiguiente caridad hacia todos los hombres y la santidad en la vida ordinaria; todos ellos, temas centrales del cristianismo y coordenadas específicas de la Prelatura del Opus Dei. Una gran película, valiente y necesaria.

Santo o diablo, he ahí el dilema

[decine21]

Roland Joffé, tras dos excelentes películas, Los gritos del silencio y La misión, vio cómo su carrera se desinflaba progresivamente. Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los “dragones” -feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo- que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas.

 

La película, de indudable tirón popular y amplio lienzo épico que se nota en su esfuerzo de producción, tiene el mérito de no tratar de ajustar cuentas guerracivilescas, aquí la dialéctica de vencedores y vencidos brilla por su ausencia, no se entra a ese trapo. Tenemos en cambio los dramas personales, y el pensamiento de que hay que procurar ponerse en la posición del otro. Aunque pueda reprocharse alguna situación folletinesca -especialmente en los pasajes de los milicianos republicanos-, domina la emoción pura y dura, una narración vibrante, que conduce al catártico e impactante desenlace.

Hay un gran acierto en el reparto, incluso los papeles pequeños –Derek Jacobi, Unax Ugalde, Jordi Mollà, Ana Torrent…- llaman la atención. Pero sobresale Charlie Cox, que supera con nota el desafio de encarnar a un santo del que existen abundantes filmaciones. Quizá sea Wes Bentley el que lo tiene más difícil, por el carácter de su Manolo, continuamente crispado y con caóticas motivaciones a lo largo de la trama, sobre todo en su relación con la estupendaOlga Kurylenko.

El film supone el regreso estelar de Joffé, superproducción que narra una historia muy humana, intensa y emocionante, que se ajusta perfectamente a sus prioridades. Tanto se ha implicado Joffé en el proyecto que, además de dirigir, firma el guión y ejerce de productor, siendo la primera vez que aúna esa triple dedicación en una sola película. Destaca la sólida y verosímil puesta en escena -hay en la producción un equipo artístico superoscarizado que incluye al diseñador de producción Eugenio Zanetti, al compositor Stephen Warbeck y a la diseñadora de vestuario Yvonne Blake-, y aunque el color ocre cuando la historia se remite al pasado puede resultar una elección obvia, hay un tratamiento muy inteligente de la fotografía, diferente según la época en que discurre la acción.

http://www.cinemanet.info

 

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  • julia maría

    No estoy de acuerdo con el artículo. El director, además de algunos no bien intencionados diálogos y escenas, cuenta “una romántica historia de amor” que recuerda su, al parecer, pasado ácrata; en estos personajes no hay dragones; son “los buenos de la película”. Y, por otra parte, construye bastante mal “la historia de una amistad”. Únicamente salvo de la película, además de la interpretación, el valor de la caridad y el perdón cristiano.